Reflexión desde la Planificación Territorial
Por Anahí Membribe, Geógrafa
Cada 2 de febrero, el Día Mundial de los Humedales nos invita a reflexionar sobre ecosistemas fundamentales para la vida y, al mismo tiempo, persistentemente invisibilizados en las políticas públicas y en los procesos de planificación territorial. Desde la firma de la Convención Ramsar en 1971, el reconocimiento internacional de los humedales ha crecido, pero su degradación continúa avanzando a un ritmo preocupante, con impactos profundos sobre la seguridad hídrica, la biodiversidad y la resiliencia de los territorios.
Los humedales suelen asociarse en el imaginario colectivo sólo con grandes paisajes fluviales o tropicales. Sin embargo, constituyen una categoría mucho más amplia y diversa de ecosistemas que incluye deltas, lagunas, estuarios, turberas, bofedales, vegas y mallines, presentes en una gran variedad de contextos ambientales. En Argentina, esta diversidad se expresa tanto en regiones húmedas como en territorios áridos y semiáridos, donde los humedales cumplen funciones críticas en la regulación del agua, el sostenimiento de actividades productivas y la reproducción de la vida social.
Desde la planificación territorial, los humedales permiten poner en discusión cómo concebimos el territorio y cómo se organizan los procesos de toma de decisiones. Históricamente, en muchas experiencias de planificación las dimensiones ambientales han sido incorporadas como condicionantes posteriores o como insumos técnicos complementarios. Si bien este enfoque ha permitido avances importantes, hoy muestra límites evidentes frente a la complejidad de los sistemas territoriales y a los desafíos del cambio climático.
Los humedales ponen en evidencia los límites de esa lógica. No son “áreas especiales” dentro de un territorio homogéneo, ni reservas aisladas del funcionamiento general del espacio. Son componentes estructurantes de sistemas territoriales complejos, que regulan el ciclo hidrológico, amortiguan eventos extremos, sostienen biodiversidad, almacenan carbono y hacen posible una amplia diversidad de prácticas sociales y productivas. Cuando estas funciones no son comprendidas como parte del diseño mismo del territorio, los humedales quedan expuestos a procesos de ocupación, drenaje, relleno o sobreexplotación que deterioran no solo al ecosistema, sino al conjunto del sistema territorial del que forman parte.
Revertir esta tendencia implica invertir el enfoque de la planificación: partir de una base territorial ambiental que oriente desde el inicio las decisiones sobre usos del suelo, infraestructuras y localización de actividades. En este sentido, los humedales no deben ser leídos como restricciones externas al desarrollo, sino como condiciones fundamentales que definen qué tipo de desarrollo es posible, sostenible y socialmente justo en cada territorio.
Esta mirada resulta especialmente relevante en regiones como la Patagonia, donde humedales poco visibles —como vegas y mallines— son claves para la disponibilidad de agua y la resiliencia de sistemas productivos y comunitarios. Su degradación silenciosa demuestra que la ausencia de una lectura territorial integrada no solo afecta a los ecosistemas, sino al conjunto del territorio y a quienes lo habitan.
Pensar los humedales como componentes estructurantes del territorio implica superar enfoques sectoriales y dicotomías simplificadoras, como la separación entre lo urbano y lo rural. Supone reconocer que estos ecosistemas articulan múltiples escalas, actores y dinámicas, y que su gestión requiere capacidades institucionales, conocimiento situado y planificación de largo plazo.
En el actual contexto de crisis climática, transformaciones productivas y reconfiguración del rol del Estado, los humedales deben ser entendidos como infraestructuras naturales estratégicas para la resiliencia territorial. Desde SAPLAT promovemos una planificación que integre estas dimensiones desde el inicio, reconociendo a los humedales no como anexos ni excepciones, sino como fundamentos para construir territorios más sostenibles, equitativos y diversos.-
